El Gobierno nacional reglamentó ayer el aumento del 20% en el mínimo no imponible del impuesto a las Ganancias y a partir del mes próximo, con el cobro del sueldo de marzo, se hará progresivamente la devolución de las retenciones realizadas este año con la escala anterior del gravamen.
A través de las Resoluciones Generales de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) números 3073 y 3074, publicadas ayer en el Boletín Oficial, el Gobierno dio a conocer los nuevos alcances del gravamen, tanto para los trabajadores en relación de dependencia, como para los autónomos.
Los nuevos pisos a partir de los cuales se aplicará el impuesto a las ganancias serán de 5.782 pesos mensuales para los trabajadores solteros en relación de dependencia y de 7.998 para los casados con dos hijos.
Para los autónomos, el mínimo no imponible será de $ 12.980, aunque las deducciones serán de $ 14.400 para el cónyuge, $ 7.200 para los hijos y $ 5.400 para otro tipo de cargas.
El gravamen -cuya alícuota progresiva es del 9% al 35%- se aplica sobre el excedente del mínimo no imponible.
El nuevo mínimo no imponible regirá con retroactividad a enero y los empleadores deberán ir deduciendo de los siguientes meses las retenciones que por ese impuesto se hubiesen hecho tomando en cuenta las anteriores escalas.
El aumento del 20% en el piso a partir del cual se determina el impuesto permitió llevar el mínimo no imponible de $ 4.818 a $ 5.782 para los solteros y de $ 6.665 a $ 7.998 para los casados con dos hijos. Esto significa que los que cobren menos de esas dos cifras -según sean solteros o casados- no tributarán Ganancias. Además, el alza en el piso de cálculo provocó un corrimiento de toda la escala, por lo que pagarán menos los que están por encima de los mínimos no imponibles.
Las modificaciones en el impuesto fueron anunciadas el viernes por el ministro de Economía, Amado Boudou, tras la reunión entre la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, y la cúpula de la CGT, en la que también participaron el titular del Palacio de Hacienda, el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, y el responsable de la AFIP, Ricardo Echegaray.
Con esta medida 405.917 trabajadores dejarán de tributar este impuesto, siendo 802.475 los que sí lo harán. La decisión le costará al Estado millones $ 3.242 millones, según informó la propia AFIP.
Pese a estos cambios, los colegios de profesionales en ciencias económicas de todo el país advierten que la resolución oficial llegó tarde y que no está clara la reglamentación. Puntualmente, el debate se centra en que, al no haber Presupuesto nacional 2011, en las empresas interpretaron que este año continuaría rigiendo la base de cálculo de 2010. Esta medida de la AFIP, interpretan los contadores, aclara un poco la situación, pero deja lagunas sobre la forma de devolución y los plazos para los cálculos.